A mí tampoco me da la vida

A mí tampoco me da la vida
Hoy alzo la voz para todas aquellas que tengan ganas de escuchar mi relato.
Sí, a ti mamá te estoy hablando. A ti y a mí que ya convertimos el grito de guerra de Lucía Be, en algo propio. Esa es nuestra realidad y la famosa Lucía lo grita a los cuatros vientos y yo la sigo porque después de todo; a mí tampoco me da la vida.

Amo ser madre de Julieta y no lo cambio por nada del mundo. De hecho, fue nuestra lucha durante 4 eternos años, ya que la infertilidad llamó a mi puerta. Yo no he perdido calidad de vida como se comenta por ahí. Simplemente he madurado, he cambiado hábitos y he dejado mi vida de juerguista profesional al lado del “amore”, para seguir mal dormidos. La diferencia es que ahora lo de dormir mal es 24/7 y no por haber salido a echarnos unos bailes con unos gin tonics encima. ¡Qué va! Creo que eso nos pasó en otra vida. Ahora, como todos los padres, nos despertamos muchas veces de madrugada a calmar una pesadilla, preparar algún bibi, acompañarla al baño, acostarnos en su cama o llevarla a la nuestra porque QUEREMOS dormir… Podría mencionar más procesiones, pero no hace falta porque todos sabemos de lo que estoy hablando.
A pesar de todo, salgo a cenar en plan “noche de chicas” o salimos a cenar con nuestros amigos y algunas veces, muy pocas, nos vamos a algún concierto. Y claro que bailo menos y me auto regulo. De hecho, soy como una cenicienta con un toque de queda sobre las 3AM (esto 2 o 3 veces al año). Y sobre todo, me voy a la cama digna porque al día siguiente mi hija me despertará sí-o-sí y ella no entenderá, ni tampoco querrá entender, por qué estoy cansada y no quiero jugar.

Pero, ¿y los días normales en horario diurno? Sí, me refiero de lunes a viernes y, déjame decirte, que, obviamente, tampoco me da la vida. Porque la gestión del tiempo para cualquier madre es la asignatura más complicada, con la que nos topamos. Yo no tengo una empleada en casa que me ayude con los menesteres hogareños y los niños son niños y lo desordenan TODO. Confieso que tengo momentos de auténtico desespero y seguro que a ti te pasa lo mismo. ¿También vas como bólido por la casa ordenándolo todo? Claro que sí, eres la Speedy Gonzaléz de la limpieza. En mi caso me saca de quicio cuando limpio/ordeno y de pronto veo a mi hija de casi 3 años, que aún tiene como deporte nacional el sacar la ropa de los cajones. Desde que camina lo hace pero ahora habla y entiende. Entonces le explico que no lo haga y ella me cuenta que tiene que vestir y tapar a sus muñecos porque tienen frío… y encima tiene un montón de muñecos. ¡Sí, ropa! Esa que doblaste con mucho desgano porque, ¿a quién le gusta tener que doblar ropa? Yo no tengo problema en poner lavadoras, meter la ropa en la secadora, pero todo lo que viene después a mí me quema el cerebro. Así tal cual os lo digo. Odio doblar y menos planchar ¿Planc… qué?
Los niños son como huracanes de categoría 6 y en contados segundos te ponen la casa patas para arriba y tienes que rehacer un montón de tareas que odias.
Yo no se tú, pero yo trabajo desde casa y volvemos a lo de antes: la gestión del tiempo. En mis ratos de soledad trabajo a la velocidad de la luz para sacar la mayor parte de cosas.

Expectativas vs. Realidad.
A mi me encantó esa peli con Zooey Deschanel y Joseph Gordon-Levitt, que se llama (500) Days of Summer. ¿La has visto? La peli está muy bien, pero lo que más me gustó eran las escenas de “Expectativas vs. Realidad” del protagonista masculino. ¡Ohhhh, qué gráfico y qué real! Y esto me gusta aplicarlo a mi vida de madre. Paso a explicarme mejor.


Expectativas
: Tú tienes ganas de estar divina, con el pelo estupendo, con un cuerpo fit, comiendo comida súper sana, vestida sencilla pero con un auténtico estilo personal, con maquillaje suave y los labios nude, manicura y pedicura impecable y por supuesto dos veces por semana poniéndote una mascarilla de cosmética coreana en la cara. ¿Me ha faltado algo? Obvio que me ha faltado. Porque hacías eso y mucho más cuando trabajas de 9-18hs y no tenías hijos. Ahhh y encima te daba tiempo de tener vida social. Vamos que lo de estar estupenda, es tu sueño y te encantaría ir así de divina por la vida, pero…
Ahora déjame explicarte mi realidad: Me levanto de un salto, me meto en la ducha si ese día no tengo ninguna reunión y si la tengo debo cambiar mis hábitos y ducharme por la noche. Nota: si lo que tienes en casa es un bebé, el bañarse es un auténtico lujazo que sucede cuando éste se queda dormido o que tu pareja esté en casa.

A mí actualmente no me da tiempo para desayunar porque tengo que despertar a Julieta y tiene que ser de a poquito, porque como cualquier ser humano se puede levantar muy malhumorada o ponerse a llorar. Cuando finalmente lo he conseguido, intento que ella agarre ese ritmo frenético que yo ya tengo dentro de mí. Pero esta es una guerra pérdida, los niños y la velocidad no son compatibles. Yo la despierto 1:15h antes de entrar a la guardería, que está a 4 calles de casa, y llegamos tarde. ¡Todos los días! ¿Por qué? Porque por la mañana los niños funcionan en cámara lenta, es un hecho. En el caso de mi hija la despierto, me pide un bibi, luego la acompaño hacer pis, ella me explica cosas, me da besos, abrazos, mimos y yo me derrito de amor, pero a la vez tengo al maldito Pepito Grillo que me está dejando sorda mientras me recuerda que vamos tarde, muy tarde. Y yo me quería arreglar y ya no puede ser, así que me lavo los dientes y cuando me miro en el espejo, pego un grito. Ahhhh, ¿quién es esa? Pues “eso” soy yo. Mamá panda… siempre fui ojerosa, pero últimamente lo mío es la leche. Entonces miro el reloj y me digo: no amiga, ya no hay tiempo para maquillarse… como mucho en plan “cutre” me pongo corrector de ojeras, para no asustar o que me pregunten si estoy enferma. Y sí, a mí me lo preguntan muy seguido y me consta que a mis amigas también.

Lo de la ropa es…. pues no sé cómo describirlo. Ahí me quedo sin palabras. ¡Con lo que yo he llegado a ser! En invierno mi uniforme de madre son zapatillas, jeans y sudaderas. Agradezco a la vida la llegada de la primavera porque vuelvo a ser un “poco” más femenina. De nuevo unos jeans, te compras 5 lindas camisetas (una para cada día de la semana laboral), te calzas unas bailarinas y voilà. Ya estoy un poco más decente y me voy para la “guarde”.

Todo esto pasa, porque como explicaba antes, trabajo desde casa. Si lo hiciera fuera pues ya tendría que organizarme de otra manera. Así que lo mío una vez que vuelvo de la guardería, es trabajar como loca hasta que suena la alarma y salgo corriendo a buscar a la niña (sólo está 3hs). Volvemos, preparo alguna delicia sana pero muy rápida (toma nota: la quinoa es un golazo), comemos, la duermo y vuelvo a  trabajar (a la velocidad de la luz) hasta que se despierta y fin de la jornada laboral. Entonces merendamos, esperamos a papá y nos vamos a pasear, al supermercado o al parque.
Al final del día, uno baña y otro cocina… y luego nos juntamos en la mesa. Ya se nos escapa el día, miro la agenda y efectivamente veo que el siguiente trae curvas. Resoplo y me voy a la cama con Julieta, leo el cuento de rigor, se duerme y mentalmente estructuro cómo será ese día de mañana, cómo pienso meter todas esas tareas en esa cantidad de horas…. Y aquí, en mi caso, pueden pasar dos cosas: o me quedo frita a lado de mi hija o saco fuerzas de donde no las hay y sigo trabajando.
Después de todo el fin de semana es un buen momento para la manicura, pedicura, peluquería…. bueno, obvio que las 3 cosas no, será una o ninguna.

Yo sé que a ti te pasa lo mismo y el sábado y el domingo hacer nada, es el mejor plan de todos. Disfrutar de tu familia y ya encontrarás un hueco para la pelu, la mani, la pedi o negociar con tu pareja una vez por semana salir a correr o ir a zumba.
Y casi nunca nos enfermamos. ¿Has pensando que lo nuestro debería ser caso de estudio? Y cuando estamos enfermas, no pasa nada, seguimos haciendo de todo.
Pero a pesar de este agotamiento mental y físico al que nos sometemos diariamente, casi todas estamos de acuerdo en que la maternidad te da más de lo que te quita. Y más allá del NO ME DA LA VIDA, tenemos tiempo para soñar, para crear, para entregarnos en cuerpo y alma a nuestros proyectos, para cuidar de nuestras familias, del hogar…. Sí chicas, somos únicas y necesitamos que nos lo valoren. Y yo por eso me levanto con una sonrisa y estoy feliz, cansada también porque eso no me lo quita nadie, pero al fin y al cabo feliz.

¿Y por qué voy tan feliz por la vida? Porque la actitud es importantísima y porque hace unos meses me junté con 3 locas lindas como yo. Así que somos 4 madres ojerosas, locas y lindas y a las que tampoco nos da la vida. Además, las 4 tenemos hormigas en el culo (expresión muy Argentina para describir a la gente inquieta). El caso es que, hemos creado MOMpreneur y esto ya no tiene vuelta atrás, ha abandonado la fase embrionaria y está, digamos, de unas 37 semanas de embarazo. Sí, sí, como lo oyes, que estamos a punto de parir. Y MOMpreneur ya es una comunidad para madres emprendedoras o que quieran serlo. Y digo ya es, porque nos encuentras activas tanto en Instagram como en Facebook y que en unas pocas semanas lanzamos oficialmente. Nosotras somos realistas y la maternidad te quitará mucho tiempo, pero somos legión aquellas que queremos criarlos nosotras mismas y a la vez queremos emprender. Lamentablemente la realidad es que el éxito, a veces, se resiste y en muchos casos es por falta de conocimientos, herramientas y experiencia. Por todo esto hemos creado MOMpreneur y a pesar de estar eternamente cansadas, creemos en nuestro proyecto. Así que si a ti la maternidad también te volvió creativa y quieres volverte una MOMpreneur, pues ya sabes, no nos pierdas la pista porque tenemos un montón de cosas para darte.

Al fin al cabo todo se reduce a una búsqueda. La de encontrar lo que nos hace hace felices, más allá de la maternidad o de encontrar el equilibrio entre conciliar y emprender, ¿no crees?

¿A ti también te pasó que con la maternidad has necesitado emprender? Y si es así, ¿cómo logras compatibilizar la crianza y tu emprendimiento?

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20 comentarios

  1. Hola!
    Aunque todavía no soy madre me imagino como debe ser el cambio de rutina y las expectativas versus la realidad son tremendas. Me encantó el post, me robaste muchas sonrisas y es muy agradable leerte. Te mando un beso!

  2. Que lindo Post Nuria, gracias por abrir tu corazón y compartirnos tus palabras. La maternidad es un bello regalo y si cambiamos, efectivamente tienes razón, cambiamos los vestidos glamourosos por un par de jeans y una camiseta para cada dia jejeje.
    Un abrazo

    Atentanmente otra madre ojerosa, loca y linda. Un abrazo

  3. Aun no he pasado por esa fase de la maternidad porque no tengo hijos pero me ha encantado leerte porque es cierto que todos los padres dicen que te cambia la vida pero nadie había dado tantos detalles. Egoistamente por ahora no quiero ser madre porque quiero darme 3 años para cumplir mi sueño y no tener que abandonarlo por tener hijos. Después me volveré a plantear la vida.

    1. Sara la maternidad como cualquier decisión importante de la vida… nos llega, nos atrapa y desde mi humilde punto de vista y necesita ser evaluada con sus pros y contras. No hay que ser madre porque la sociedad dice que es así… sino porque lo sentimos, lo deseamos t listo. Ya llegará, mientras disfruta de la vida que tiene ahora y se feliz 🙂
      Gracias por tu comentario.

  4. Hola!
    Como me identifico con tu post….A mi me faltan horas y es que es difícil compaginar la maternidad con la casa y el trabajo
    Bss

  5. Me ha encantado tu post y me has hecho reír, aunque se que no te da la vida, la maternidad es maravillosa. Yo todavía no la he vivido pero ya me veo igual que tu jajajacon ojeras y sin tiempo de nada.
    Enhorabuena por este nuevo proyecto Mompreneur que me parece tan bonito y que estáis a punto de parir. Os deseo mucha suerte y que tengáis mucho éxito

    1. Gracias Odina…. me alegra haberte sacado unas risas, fue una vomitada lo del otro día, pero necesitaba hacer un post explicando que aunque la vida no e color de rosa… soy feliz… creo que es necesario y más cuando hay madres famosas que se quejan diciendo que han perdido calidad de vida…. me indigna.. pero es mi opinión claro.
      un beso

  6. Yo tampoco soy mamá todavía, pero si soy hija y sé muy bien todos los malabares que mi madre tuvo que hacer cuando yo era pequeña, sin contar con la ayuda de nadie y es duro, muy duro.
    Y es que te tengo que decir que aunque aún no tengo hijos, a mí tampoco me da la vida pues precisamente me he embarcado en muchos proyectos ahora para avanzar trabajo todo lo que pueda cuando llegue ese momento, pues sé que será demoledor, y eso incluye el emprender que es complicadísimo y con hijos ya ni te cuento. Pero veamos el lado positivo y es que se puede con paciencia y organización. Gracias por tus reflexiones y abrirnos tu corazón. Un abrazo y ánimos!

    1. Gracias por tu lindo comentario Gladys. Me hace feliz que aún no siendo madre tengas la empatía con las madres viendo el reflejo o los sacrificios que hizo la tuya. Emprender es maravilloso y un esfuerzo, te encuentre en el momento de la vida que te encuentre y estamos de acuerdo que la maternidad te quita tiempo y debes organizar el trabajo o los horarios de manera diferente. Pero en el caso del emprendimiento cuando llega a través de la maternidad es un sacrificio hecho desde el corazón porque es, a pesar de dormir muchos, para verlos crecer, para poder criar…. y para mi ya todo eso vale la pena…
      te mando un beso 🙂

  7. Un post reflexivo del inicio al fin. La maternidad es un tema personal, cada madre es diferente y por ende cada madre vivirá de manera diferente la maternidad. Me encanta que a pesar de todo no pierdes tu esencia, porque ser madre no creo que es dejar de vivir. Y que pena que sin no soy madre para unirme a tu nuevo proyecto.
    Saludos.

    1. Alexa todas las mujeres son bienvenidas a nuestra comunidad… está inicialmente pensada en las madres porque es un lugar común. Es decir la maternidad nos ha llevado a emprender. Sin embargo, por supuesto que estas invitada 🙂
      Gracias por tu lindo comentario.
      Un beso

  8. Pues yo aún no tengo la dicha de ser mamá pero si tengo presente que cuando se quiere se puede y cuando se tiene la espinita de algo es mejor realizarlo a pensar ¿y si?

    1. Exacto… Nanami
      cuando uno quiere algo hay que pelear… además todo, pero todo en esta vida tiene su parte buena y su parte no tan buena.
      Yo pienso que los hijos, de dejan un montón de cosas positivas a pesar de lo que tu vida pueda llegar a cambiar.
      un beso

  9. Estas en esa etapa dificil de los tres años donde los niños son una verdadera tormenta, necesitarás mucha paciencia mientras pase este temporal, verás que con el tiempo tendrás mas tiempo para ti.

    1. Gracias Rebeca por el aliento desde la experiencia 🙂 Sé que es una etapa difícil y la vivo en mis carnes a diario. Pero también es real que todo tiene sus cosas buenas y no tan buenas.

  10. ¡Hola, guapa! Me ha gustado muchísimo tu relato. ¿Sabes cuál es el problema que veo yo? Que la gente se imagina que lo de ser padres y madres y traer un bebé al mundo es algo fácil, sencillo y que no tendrás que cambiar en absoluto. Hay personas que son incapaces de adaptarse a ese cambio. Antes salían todos los fines de semana de fiesta y ahora que tienen un bebé no lo hacen y se desesperan. Antes podían ir al cine dos veces a la semana y ahora solo pueden ir una y también les parece mal. Yo todavía no soy madre (espero serlo en un futuro próximo). Y aunque a mi chico y a mí no nos gusta salir de fiesta ni a bares sabemos que habrá hábitos que tendremos que cambiar y adaptar al nuevo miembro de la familia. Pero eso no es malo, como dices tú es madurar. ¡Vaya comentario que te he soltado! ¡Lo siento! 😀

    1. Mel encanta tu comentario y tu amplia visión de esta situación. Ojalá encuentres tu camino hacia la maternidad con sabiduría y a cambiar que de eso se trata la vida; aprender, modificar y crecer.
      Gracias por escribir.

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