Normalmente cuando hablo de branding con emprendedoras muchas piensan en un logo, colores o tipografías y este es el gran error de concepto. La identidad visual de una marca, como por ejemplo un logotipo, es la consecuencia visible de un proceso de branding y si éste es eficaz, ya tienes media batalla ganada.
Te invito a desmenuzar el significado de este anglicismo, para que comprendas qué es y por qué debes sumergirte en su desarrollo.

Me gusta hablar del branding como algo sensorial y en otras ocasiones como algo invisible, aunque te suene contradictorio. Esto es así porque el branding no es más que  la percepción que tenemos de una marca, eso que dicen de ella o las emociones que transmite y por esto es vital que lo trabajes.

Lamentablemente muchas marcas salen al mercado con un naming (nombre), un logotipo, un perfil en cada una de las redes sociales que existen (en el planeta tierra) y se sientan a esperar que los primeros clientes vayan llegando. ¿Te suena de algo? Perdóname que sea tan franca pero esto es un barco a la deriva y si lo has hecho así, tu negocio está en manos del azar.
En otros casos me encuentro con emprendedoras disciplinadas que han hecho un estudio de viabilidad y escalabilidad del negocio, pero no han trabajado a conciencia la construcción de la marca, su estrategia o su comunicación. Tanto si eres de las primeras como de las segundas, te voy a decir algo tranquilizador; siempre hay solución, aunque sea muriendo y volviendo a nacer. Lo importante es que seas consciente que vas sin rumbo y recalcules como si fueras un GPS. ¿Cómo? Pon una brandstylist en tu vida que te ayude a crear una marca que sea única, que aporte un valor diferenciador y que a nivel estratégico la trabaje desde los cimientos. Ya sabes que las casas jamás se empiezan por el tejado.
Vamos al grano y te cuento cómo se hace.

 

Mi fórmula contempla tres pasos que son mí ABC creativo.

 

  1. Instrospección

    Es un proceso que normalmente las emprendedoras que han trabajado conmigo llaman «revelador». Se trata de rebuscar dentro tuyo y de tener claro cómo eres en muchos aspectos y qué pretendes con tu negocio. Es tan importante tu yo profesional como el yo personal y de aquí saldrán puntos tan relevantes como qué quieres comunicar o cómo vas a hacerlo, por mencionar algunas de esas «revelaciones».

    Otro aspecto esencial es ver al mercado como un pastel y decidir, ¿cuál es la porción que quiero comerme? Esto es un hecho fáctico porque cuanto más segmentes, mejores resultados para tu negocio. Este tema da para un post larguísimo, que te prometo desarrollaré más adelante.
    Si hablamos de clientes, también acotemos y piensa cómo será tu cliente ideal y cómo te gustaría que se relacione con tu marca o qué sensaciones quieres que le produzca. ¿Sabías que el 90% de las ventas son emocionales y el otro 10% racionales? Esto no lo me lo saco de la manga, es neuromarketing y está estudiadísimo desde hace muchas décadas, los clientes no compran productos/servicios, sino las percepciones que tienen de éstos. Lo que viene siendo, que tu producto o servicio puede ser la bomba, pero si no creas una marca que sea convincente y enamore en un abrir y cerrar de ojos a tu cliente, se irán con otra.
    Este proceso está lleno de preguntas que debes responderte y con éstas podría escribir un libro.  [Nota mental: debería escribir un libro].

  2. Creación

    Luego de haber acabado la parte más introspectiva habrá que poner las cartas sobre la mesa y empezar a crear una marca que sea redonda, que funcione para ti y sobre todo que funcione para tu cliente ideal, que está ahí esperándote. También es el momento de esbozar algo de su imagen y es aquí cuando trabajamos con una poderosa herramienta, que confieso es una de mis favoritas, y es el moodboard. Esta parte es pura magia, es un proceso creador en mayúsculas. ¡Tienes que probarlo!

  3. Diseño

    Ahora, y no antes, es cuando con todo el briefing de marca se baja a tierra y aparece el diseño gráfico. Este es el último paso y es cuando realmente le ponemos forma y color a tu negocio. Aquí es cuando se diseña el logotipo principal, las alternativas de éste, submarks, paleta de color, tipografías y las jerarquías y usos que se les otorgarán.
    Cada marca es un ente vivo y como brandstylist te aseguro que a las que pasan por mis manos, les pongo mucho mimo y cocción a fuego lento.

 

Es por esto que, desde mi punto vista, hacer un logo sin haber hecho lo anterior es como jugar a la gallinita ciega, ¿recuerdas ese juego? Sería un… vamos a tantear si esto funciona. Y en el mientras tanto estás tú, una mujer valiente que tiene una idea de negocio y que no tiene ni tiempo ni dinero para desperdiciar.

Y ahora cuéntame, ¿tu marca ha empezado por el tejado o se ha construido desde los cimientos?

 

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